Alimentación complementaria
22 octubre, 2015
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Bienvenidos de nuevo a la sección de nutrición. En esta entrada voy a comenzar a tratar las dudas que os han ido surgiendo estas semanas: introducción de alimentos sólidos, como detectar una posible alergia o intolerancia y claves a tener en cuenta para equilibrar el menú de la escuela con las cenas en casa.
Iremos por partes.

Como ya sabemos, la alimentación tiene un papel fundamental para el desarrollo del niño y sobre todo en el periodo que se extiende desde el nacimiento hasta los tres años, ya que es cuando se produce la maduración de la mayoría de los sistemas. Así que durante estos tres años, tendremos en cuenta tres periodos:

  1. Periodo de lactancia, que comprende los seis primeros meses de vida, durante los cuales el alimento debe ser en forma exclusiva de leche materna.
  2. Periodo de transición o de alimentación complementaria (Beikost), abarca de los seis a los 12 meses y es el periodo en el que dará comienzo la diversificación alimentaria, con la introducción progresiva de alimentos complementando la lactancia.
  3. Periodo de adulto modificado, el que comienza alrededor del año de vida y termina cuando el niño puede masticar por sí mismo alimentos sólidos, hacia los tres años de edad.

El periodo que nos concierne en este caso es el de transición, ya que es donde dará comienzo la ingesta de alimentos sólidos de manera gradual.

¿Cómo sabremos que el bebé está preparado para comer?

Las tres características que muestran que un bebé está listo para empezar a comer alimentos son:

  • Se sienta con apoyo y mantiene la cabeza erguida.
  • Alcanza la boca con las manos y dirige alimentos de la mano a la boca.
  • Desaparece el reflejo de protrusión de la lengua, mediante el cual el bebé empujaba hacia afuera todo alimento semisólido, ayudando a que pueda tragar.

¿Cómo inicio la incorporación de los alimentos sólidos?

meal time
Meal time by Melbia - FreeImages.com
 

La introducción de la alimentación complementaria ha ido cambiando a lo largo de los años y suele dar bastantes quebraderos de cabeza por las diversas formas que hay de hacerlo, bien de manera gradual por calendario, por requisitos de nutrientes y riesgos de alergias y el más actual, conocido como el Baby Led Weaning (BLW), en el que los bebés se alimentan regulándose ellos mismos y comiendo los alimentos presentes en la comida familiar, en lugar de ser alimentados progresivamente con cuchara.

Este método tiene muchas ventajas, como la mejora de las relaciones durante la comida familiar, la comodidad y la autonomía del niño pero aún no existen suficientes datos que certifiquen que este método es el mejor.

De hecho, hay casos que relacionan el BWL con baja ingesta de energía, hierro o con alto consumo de sal. También existe riesgo de asfixia o atragantamiento. Por lo que, en la práctica la mayoría de los padres adoptan un enfoque mixto aportando purés con cuchara para asegurar la ingesta de hierro y a su vez, dejando que el bebé vaya probando alimentos con la mano. En cualquiera de los casos, la continuidad con la leche materna debe estar presente durante toda la etapa de introducción de alimentos sólidos. Para saber más sobre BWL: http://enfamilia.aeped.es/node/746

Orden de introducción de alimentos

Aunque tradicionalmente existía un calendario a seguir, no existe evidencia científica que indique que haya que llevar un determinado orden y así lo confirma la Academia Americana de Pediatría. Lo verdaderamente importante es que el inicio de la dieta complementaria se haga de manera gradual con el fin de ir observando la tolerancia que el bebé tiene hacia los alimentos y poder detectar posibles alergias, así que poco a poco le ofreceremos alimentos del menú familiar evitando aquello que señalo a continuación.

  • Cereales: Se suele recomendar que estos sean sin gluten hasta los 7 meses de edad, con el fin de no favorecer la sensibilización de niños susceptibles de presentar celiaquía, pero los datos recientes no confirman el posible beneficio relacionado, tanto con el momento de la exposición como con la introducción de pequeñas cantidades de gluten. La mayoría de los datos sugieren que la lactancia materna en el momento de la introducción del gluten reduce el riesgo de desarrollar celiaquía, por lo que podremos incorporar cualquier cereal mientras que el bebé siga recibiendo leche materna. En los casos en los que el bebé tome leche de fórmula, sí que introduciremos el gluten paulatinamente.
  • Las bebidas de arroz están desaconsejadas en bebés por su contenido en arsénico. Esto no quiere decir que se desaconseje el consumo de arroz ni de otros derivados, solo de las bebidas.
  • Se introducirán purés de fruta (plátano, manzana, naranja, pera, etc.) así como trocitos de fruta madura o cocida.
  • Los purés de verdura estarán compuestos por verduras y hortalizas (a excepción de las que sean altas en nitratos como las espinacas, acelgas o col y la remolacha, las cuales se introducirán a partir de los 9-11 meses) y una pequeña cantidad de aceite. Podrá comer también trocitos de verdura cocida, como zanahoria, patata, calabacín, etc.
  • Una vez que haya probado las verduras, se añadirá carne a los purés. Se suele comenzar por la carne de pollo por ser más digerible.
  • El yogur se podrá dar en torno a los 8 meses y será de leche entera y sin edulcorantes artificiales. Los lácteos bajos en grasa no se recomiendan antes de los dos años.
  • Se puede empezar a dar huevo comenzando con yema cocida y continuando con la clara una vez que la yema ha sido aceptada.
  • Se alternarán los purés de verdura y carne con los de verdura y pescado blanco (gallo, lenguado, merluza). La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda evitar por su alto contenido en mercurio el consumo de pez espada, tiburón, lucio o atún rojo tanto en menores de 3 años, embarazadas y en mamás en periodo de lactancia.
  • Las legumbres pueden ofrecerse muy cocidas y blandas entre los 6-8 meses. Por prudencia, al ser un alimento alto en fibra y proteínas, un bebé puede no ser capaz de digerirlas adecuadamente y suelen ser recomendables para su introducción entre 8-10 meses de edad comenzando por las lentejas o guisantes que son las más suaves.
  • No se debe ofrecer carne y pescado o huevo en el mismo día por el exceso de proteínas.
  • No es conveniente administrar leche de vaca durante el primer año de vida a excepción del yogur por su bajo contenido en lactosa.
  • No añadir sal o azúcar. Tampoco miel, ya que en menores de 1 año de edad puede provocar botulismo.
  • Evitar los zumos de fruta y las infusiones.
  • Entre los 6-8 meses los alimentos estarán presentes de 2 a 3 veces al día en puré, aumentando a 3-4 veces a partir de los 9 meses, eliminando gradualmente los alimentos triturados e introduciendo alimentos cortados, cocidos o bien cocinados.
  • La leche materna seguirá siendo la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida.
  • Evitar accidentes por atragantamiento: Las salchichas, aceitunas, cerezas, manzana, zanahoria cruda, frutos secos y caramelos ocasionan los accidentes por atragantamiento con mayor frecuencia. Los cacahuates y las uvas son los más peligrosos para niños de dos años, mientras que los niños de tres años siguen enfrentándose al riesgo de atragantarse con salchichas.

¿Y si decido adelantar o retrasar la introducción de alimentos?

Esperar demasiado tiempo para la introducción de alimentos sólidos puede afectar al óptimo desarrollo de las habilidades motoras orales, tales como la capacidad de masticar y la aceptación de nuevos sabores y texturas, así como poner en riesgo el estado nutricional y la salud del lactante. Por otro lado, la introducción de sólidos antes de los 4 meses se ha asociado con mayor probabilidad de obesidad a los 3 años de edad.

En resumen:

  • Los lactantes pueden comer purés y alimentos semisólidos a partir de los 6 meses de edad.
  • A los 8 meses, la mayoría de niños también pueden consumir alimentos que se pueden comer con los dedos.
  • A los 12 meses, la mayoría de los niños puede comer el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia.
  • El BLW y la introducción sólida "tradicional", permite que el niño se beneficie tanto de compartir la comida con la familia, a su ritmo, y de a su vez obtener una comida nutricionalmente adecuada, siempre con la atención puesta en el momento en que el niño exprese su deseo de experimentar nuevos alimentos.
  • El paso de la lactancia exclusiva a los alimentos semisólidos y posteriormente a la dieta familiar y al fin de la lactancia debe hacerse de manera gradual.
  • La dieta del niño será mejor en la medida en que la familia siga una dieta equilibrada y siempre adaptada a la capacidad de comer del niño.
  • Es de suma importancia reconocer y respetar la capacidad de autorregulación de cada niño. Y, sobre todo, nunca forzar al niño a comer.
  • Sé paciente, un bebé puede llegar a probar un alimento nuevo de 10 a 15 veces durante varios meses antes de que se lo llegue a comer. ¡No desesperes!

Una lectura que recomiendo para acompañar durante este proceso: Julio Basulto: Se me hace bola. Cuando no comen como queremos que coman. Barcelona: Debolsillo; 2013.

En la segunda parte del artículo veremos, alergias e intolerancias, como detectarlas.

Ana Megias Gamarra

 

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* Foto de portada Eating Watermelon by Miranda Laskowska - FreeImages.com

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