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Pensando en los demás

Pensando en los demás – Toshiro Kanamori

¿Quien no recuerda su profesor/a favorita? Favorita o no, la memoria nos guarda un souvenir de aquellos días en la escuela, en los que vivimos experiencias que muchos años más tarde nos damos cuenta, nos marcaron de por vida.

Compartimos el documental japonés Pensando en los demás (Children full of life) que retrata el trabajo del profesor Toshiro Kanamori con ‘una clase de la cual todos querríamos ser alumnos…’

Ha sido premiado en numerosos festivales por la dulzura que transmite en la enseñanza y por el cántico a la vida que representa. En la Escuela Municipal de primaria en Kanawara, una ciudad de 8.000 habitantes en Japón, Toshiro Kanamori ha conseguido unir aprendizaje con diversión, con respeto a la individualidad de cada niño y con gran crecimiento personal de sus alumnos. Con el objetivo Ser Felices.

Pensando en los demás…
Una revolución pedagógica y el camino de un mundo mejor.
!Disfrútenlo!

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Educar, una doble dirección

APRENDE DE TUS HIJOS
EDUCAR, UNA DOBLE DIRECCIÓN

Equivocarse y aprender son dos facetas más de la paternidad y la maternidad. En los niños, en nuestros hijos, también tenemos un ‘profesor’
que nos hará mejores.

Educar es una tarea tan inmensa como apasionante. Es importante que entendamos que la Educación es un proceso en dos direcciones y que al mismo tiempo que estamos educando a nuestros hijos éstos nos obligan ser mejores. De hecho en más de una ocasión he escuchado a alguna persona decir “desde que soy padre soy mejor persona…”. Y es que ser padres nos obliga a mejorar porque queremos darles lo mejor.

Lo que ocurre, y no debemos perder de vista es que nuestros hijos también nos enseñan y no podemos perder la oportunidad de aprender de ellos. Como
afirman Carlos Goñi y Pilar Güembe “Cada hijo nos trae el mismo mensaje: a partir de ahora todo va a ser al revés: aprende el que enseña, recibe el que da, queda lleno el que se vacía”. Para poder hacerlo debemos dejar a un lado nuestro ego, aquel que nos dice: “¿A mi qué me van a enseñar? Son ellos los que tienen que aprender de mi”. Aléjate de esta actitud y muéstrate abierto a aprender de tus hijos, con humildad. Pero, ¿qué nos enseñan estos “pequeños maestros”? Pues muchísimas cosas:

  • Alegría
  • Humor
  • Ilusión
  • Optimismo
  • Ganas de descubrir el mundo
  • Generosidad
  • Felicidad
  • Amor
  • Perdón

Podría seguir el listado pero quiero ilustrar esto que te cuento con una breve historia sacada del libro Aplícate el cuento de Jaume Soler y M. Mercé Conangla:

“Estamos en un parque. En un banco hay dos mujeres observando a los niños mientras juegan y hablan tranquilos, aparentemente, alegres. De repente, oyen que uno dice a otro:
– ¡Te odio. No quiero volver a jugar nunca más contigo!
Durante dos o tres minutos, cada uno de los niños juega por su cuenta, prescindiendo del compañero, sin hablarse. Al poco tiempo, las mujeres observan cómo los dos niños ya vuelven a jugar juntos.
Una de las mujeres comenta:
– ¿Cómo pueden hacer esto los niños? Pasan de estar furiosos y pelearse, a volver a jugar como si no hubiera ocurrido nada.
– Es fácil- comenta la otra mujer-. Prefieren la felicidad y la alegría de compartir, a la intransigencia y la soledad”.

¿Qué te parece? Menudo aprendizaje. Fantástica lección la de estos dos niños. Si la pusiéramos en práctica los adultos cuánto cambiarían las cosas. Cómo cambiaría el mundo… Y esto es lo realmente importante de la vida. Estas pequeñas cosas son en sí las más valiosas e importantes y las que son capaces de producir grandes cambios. ¿Y quién nos las enseña? Nuestros pequeños maestros: nuestros hijos. Aprovechemos la oportunidad y aprendamos de ellos. Tienen mucho que enseñarnos. Mucho más de lo que realmente piensas…

Éste y muchos más artículos interesantes publicó la revista Padres y colegios en su número titulado Emocionar para no fracasar en los estudios. El artículo se puede consultar en el capítulo 17 de Educar con talento Academy.

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Importancia de la Inteligencia emocional

¿Qué es la inteligencia emocional?

Hoy en día, existen multitud de definiciones de Inteligencia Emocional en la red y cada vez, aparecen más estudiosos del tema que siguen aportando tantos matices a las descripciones anteriores que, en ocasiones, es difícil entenderlas.

Por esta razón, voy a simplificarlo a su mínima expresión. En una sola frase, sería “la capacidad de identificar y gestionar nuestras emociones”.

Tradicionalmente, la enseñanza se ha ocupado del ámbito cognitivo. En la actualidad, se preocupa por el desarrollo integral de la persona, incorporando el aspecto emocional.

Dentro de las competencias que favorecen el desarrollo de la inteligencia emocional, podemos nombrar como principales: el autoconocimiento, el autocontrol, la automotivación, la empatía y la comunicación.

El autoconocimiento es la facultad de conocerse a uno mismo, teniendo en cuenta nuestras posibilidades y limitaciones; y nuestras diferencias y similitudes con los demás. Dominar esta competencia nos ayuda a definir la imagen que tenemos de nosotros mismos de un modo más realista.

En el terreno emocional, el autoconocimiento implica reconocer nuestros sentimientos, ser conscientes de cómo afecta a nuestro estado de ánimo y, en consecuencia, en nuestra conducta.

El autocontrol es la habilidad de dominar nuestras emociones, comportamientos y deseos, no con el fin de reprimirlos, sino con el propósito de actuar de un modo consciente en la elección de nuestra respuesta. Se desarrolla a partir de los 6 años, pero podemos ir sentando las bases en edades más tempranas.

Inteligencia emocional La automotivación es la pericia de darse razones de peso a uno mismo para realizar una acción sin que nadie más lo estimule para realizarla. En la etapa de 0 a 3 años, niños y niñas sienten mucha curiosidad por el mundo que les rodea, sus ganas de aprender y experimentar son suficientes para emprender acciones. A partir de los 7 años, es aconsejable fomentar su autoconfianza, recompensar sus esfuerzos, alimentar sus intereses y darle oportunidades para que disfrute del éxito si vemos que les falta motivación.

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Constituye una herramienta muy valiosa para establecer relaciones sociales sanas y satisfactorias porque permite salir del egocentrismo (una de las característica que presentan niñas y niños de la etapa infantil), lo que facilita el proceso de socialización.

Al actuar teniendo en cuenta a los demás, entendemos mejor cómo se sienten y nos da la posibilidad de regular nuestras interacciones. De este modo, haremos sentirles cómodos en nuestra compañía, seremos aceptados en nuestro grupo y aumentará nuestra autoestima.

La comunicación es un proceso a través del cual se emite y se recibe información. Además, contiene un valor social, pues a través de ella, intercambiamos opiniones y sentimientos con otras personas.

Si cultivamos la inteligencia emocional, entenderemos mejor el comportamiento de las personas de nuestro entorno y aprenderemos cómo debemos dirigirnos a ellas.

Importancia de la Inteligencia emocional

Las emociones son las reacciones que manifestamos ante una persona, lugar, situación, etc. Son utilizadas para encontrar nuestro hueco en el medio que nos rodea, por ello, nos acercamos o alejamos de una persona, lugar, idea… dependiendo de lo que nos haga sentir.

Gestionar nuestras emociones nos permite controlar nuestras acciones. Gracias al desarrollo emocional, el niño y la niña construyen su identidad, autoestima, seguridad y confianza.

Por esta razón, favorecer el crecimiento de la inteligencia emocional les ayudará a enfrentarse del modo más adecuado a las dificultades que encontrarán a lo largo de su vida. Además, constituye un medio eficaz para prevenir situaciones de estrés, agresividad o, incluso, depresión.

Existen estudios científicos que avalan la idea de que la inteligencia emocional no sólo influye en las conductas de comportamiento, también afecta al rendimiento académico: Chen, Ruben y Li (1995); y Haynes, Norris y Kashy (1996), por citar algunos.

En el año 2001, Natalio Extremera y Pablo Fernández-Berrocal llevaron a cabo un estudio en dos institutos de Málaga. Llegaron a la conclusión de que los alumnos y alumnas que poseían la capacidad de conocerse a sí mismo y actuar en consecuencia, gozaban de un equilibrio psicológico que realmente incide sobre el rendimiento académico tal como demostraron estudios anteriores.

Es decir, una persona con desajustes emocionales, escasas habilidades o problemas de aprendizaje, es más propensa a sufrir estrés, frustración o ira. Por lo tanto, desarrollar su inteligencia emocional puede ayudarles a vencer estas dificultades.


Aquí pueden leer el artículo completo La Inteligencia Emocional y su aplicación en el aula de infantil publicado por el equipo de Habilidades Educativas.

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Le jeu dans l’enseignement préscolaire

Le jeu dans l'enseignement préscolaire:
une voie naturelle et idéale vers l'apprentissage et le développement de l'enfant

Élément présent dans toutes les cultures depuis l'origine des temps, le jeu constitue une caractéristique propre à l'être humain, l'accompagnant tout au long de son évolution et lui permettant de se développer, d'apprendre et de socialiser, d'une manière ouverte et ludique. S'il appartient effectivement à tous les âges, le jeu se caractérise cependant par le fait d'être une forme spécifique et privilégiée d'expression infantile, constituant le principal moteur d'apprentissage des enfants pendant toute leur enfance, et l'activité centrale de cette période.

Voie naturelle et spontanée vers le développement affectif, social, intellectuel et psychomoteur des petits, le jeu comporte d'autre part de nombreux bénéfices supplémentaires pour ceux-ci, comme la stimulation de l'enthousiasme, de la motivation et de la joie, ou le développement de l'attention, de la curiosité et de l'imagination. Source de plaisir et d'apprentissages multiples, le jeu représente de plus une voie précieuse vers l'autoaffirmation et le développement de l'amour propre chez l'enfant, qui à travers le jeu interprète la réalité qui l'entoure et interagit avec elle, exprimant ses émotions et se développant en donnant sens à ses expériences.

Besoin vital né de l'élan exploratoire, présent dès les premiers mois de vie, le jeu se présente par conséquent comme une aide dans le processus d'apprentissage pendant l'enfance, une caractéristique intrinsèque qui lui permit de devenir petit à petit un pilier fondamental de l'intervention éducative pendant la période de la petite enfance.

Si l'on accorde actuellement au jeu une place prépondérante dans l'enseignement préscolaire, cette valorisation positive, ferme et unanime de la part des pédagogues et professionnels de l'éducation ne fut pas toujours malheureusement à l'ordre du jour. L'engagement de nombreux pédagogues de renom fut nécessaire pour que l'on souligne finalement son indéniable importance et qu'on lui concède la reconnaissance et la considération qu'il méritait.

L'usage du jeu dans l'enseignement préscolaire:
le modèle ludique et les différents types de jeux

L'enseignement préscolaire se caractérise actuellement par l'usage du modèle ludique, qui considère le jeu comme un moyen – en tant que source intarissable d'apprentissages – et comme une fin – en tant que besoin et source de plaisir pour l'enfant. Cette double considération correspond cependant exclusivement à la vision de l'éducateur, conscient du potentiel éducatif du jeu et de l'importance de favoriser les aspects permettant le meilleur développement de la personnalité de l'enfant. Grâce à ces interventions éducatives, l'éducateur veille à garantir à l'enfant un droit fondamental et indispensable à son développement: le droit de jouer. Inconscient de ce processus, simplement mû par l'intérêt et l'enthousiasme, l'enfant joue simplement, et apprend comme conséquence de cette activité agréable. Il ne s'agit donc pas de jouer pour apprendre, mais d'apprendre grâce au jeu.

Permettant de favoriser le développement de diverses dimensions intellectuelles et psychomotrices, il est important que l'éducateur et les parents puissent sélectionner et favoriser une grande variété de types et modalités de jeux:

  • Jeux fonctionnels (de 0 à 2 ans) Il s'agit des actions que l'enfant réalise spontanément sur son propre corps ou sur les objets, caractérisées par l'absence de symbolique. Les jeux fonctionnels participent au développement psychomoteur de l'enfant..
  • Jeux d'attention (de 1 à 3 ans) Il s'agit de jeux tranquilles qui impliquent une grande attention de l'enfant envers le matériel utilisé. Ils contribuent au développement psychomoteur et sensoriel de l'enfant.
  • Jeux de construction (de 1 à 3 ans) Ces jeux permettent la manipulation d'objets et favorisent donc la motricité fine. Ils développent d'autre part l'intelligence spaciale et mathématique de l'enfant, en l'aidant à acquérir progressivement des concepts importants liés à la forma, la taille, la quantité...
  • Jeux moteurs (de 1 à 3 ans) Les jeux moteurs sont indispensables pour travailler la motricité globale des petits (marcher, se lever, courir, sauter, bouger les bras, la tête...). Ils permettent de plus à l'enfant de découvrir et maîtriser petit à petit son corps et ses possibilités de mouvement, développant son intelligence corporelle.

    El juego en la etapa infantil

  • Jeux sensoriels (de 1 à 3 ans) Il s'agit de jeux qui permettent – grâce au développement des cinq sens (la vue, l'ouïe, le toucher, le goût et l'odorat) d'améliorer la connaissance de l'enfant du milieu qui l'entoure (nature, vie quotidienne...), grâce à des travaux manuels ou grâce à l'expérimentation sensorielle. Il peut s'agir d'ateliers de peinture, cuisine, de massages corporels ou de relaxation... Les jeux sensoriels contribuent à la libération des tensions chez l'enfant et à l'expression de ses émotions.
  • Jeux communicatifs (de 6 mois à 3 ans) Les jeux communicatifs du bébé apparaissent dès les premiers mois avec l'émission de sons, de bruits de gorge, de babillements, de sourires et de gestes (mouvements des bras, des jambes et de la tête). Ils constituent la première forme de communication du bébé avec le monde qui l'entoure. Par la suite, on peut également favoriser les jeux linguistiques (grâce à la répétition, au chant...) après l'apparition du langage.
  • Jeux par imitation (de 1 à 3 ans) Les jeux par imitation peuvent surgir de manière spontanée ou être provoqués par l'éducateur. Il s'agit de l'imitation par l'enfant d'éléments de vie, comme des mots, des expressions du visage, des bruits d'animaux, des gestes des personnes qui l'entourent... Les jeux par imitation sont infinis et développent de nombreuses dimensions de la personnalité, comme le langage ou l'intelligence émotionnelle.
  • Jeux symboliques (à partir de 2 ans) Le jeu symbolique est une représentation de la réalité par l'enfant, pendant lequel il peut imiter la vie quotidienne des adultes (par exemple, jouer à papa et maman), ou créer des situations nées de sa propre imagination. Il peut se dérouler de manière individuelle ou en groupe, et souvent l'enfant utilise des objets pour symboliser d'autres éléments de la réalité.
  • Le jeu individuel et groupal Pendant les premiers mois de vie le jeu individuel est le plus naturel. Il naît de l'élan exploratoire propre au bébé et lui permet d'acquérir des capacités psychomotrices, intellectuelles et communicatives et de se familiariser avec le monde qui l'entoure. Par la suite, l'instauration progressive de jeux groupaux permettra la développement de la socialisation et de la coopération chez l'enfant.
  • Le jeu libre et le jeu dirigé Aménager des moments spécialement dédié au jeu libre permet le développpement de l'imagination, de la créativité et de l'autonomie chez l'enfant. D'autre part, le jeu dirigé permet de travailler des objectifs spécifiques et définis, et d'augmenter la concentration et l'attention de l'enfant.

Les bénéfices du jeu dans le développement de l'enfant de 0 à 3 ans

  • Dimension psychomotrice
    • Motricité fine et globale
    • Connaissance et maîtrise du corps
    • Intelligence corporelle
  • Dimension intellectuelle
    • Langage
    • Attention visuelle et auditive
    • Réfléxion
    • Organisation logique (intelligence logique et mathématique)
    • Capacité de représentation et pensée symbolique
  • Dimension sensorielle
    • Développement des 5 sens
    • Perception sensorielle
    • Intelligence naturaliste
  • Dimension affective et sociale
    • Échanges avec les autres enfants et les éducateurs
    • Socialisation et communication
    • Création de liens affectifs
    • Intelligence interpersonnelle
  • Dimension émotionnelle
    • Libération des tensions
    • EÉmotions positives
    • Expression des émotions
    • Connaissance de soi (intelligence intrapersonnelle)
  • Dimension artistique
    • Développement et expression de la créativité et de l'imagination
    • Curiosité et initiative

Recommandations pratiques pour les parents

El juego en la etapa infantil

  • De dédier du temps de qualité, de manière quotidienne, à jouer avec votre enfant
    Cela contribuera à son développement, ainsi qu'au partage et à l'expression des émotions en famille.
  • De ne pas trop stimuler votre enfant
    Une stimulation excessive ne permet pas à l'enfant d'apprendre: le jeu doit effectivement être un moment agréable, et il est par conséquent important que vous puissiez jouer avec votre bébé ou votre enfant seulement dans les moments où il est tranquille et où il manifeste l'envie de jouer. Il est important également qu'il n'ait pas trop de jouets et d'objets: avoir moins de jouets lui permettra de plus développer son imagination et son esprit d'iniciative.
  • De ne pas interrompre le jeu de l'enfant
    Le jeu est un moment de relaxation et d'expérimentation pour votre enfant. Interrompre ce processus ou adopter une attitude directive ne lui permet pas de construire ses schémas mentaux et de maintenir sa concentration. Il est donc important de pouvoir l'accompagner en tant qu'observateur.
  • D'accepter les erreurs de votre enfant de manière positive
    Le processus d'essai et d'erreur est naturel dans le développement. Encourager votre enfant l'aidera à ne pas abandonner et à continuer d'expérimenter. Il est indispensable de ne pas lui donner les solutions avant qu'il ne les trouve, le laissant plutôt se développer à son propre rythme.
  • D'encourager son enfant à jouer avec d'autres enfants
    Se transformant petit à petit en une habitude, le jeu collectif l'aidera ensuite à développer des valeurs telles que l'aide et la coopération, et des compétences comme la résolution de problèmes et la créativité.
  • De diversifier les jeux
    Les jeux traditionnels mettent souvent en jeu seulement deux sens: la vue et l'ouïe. Il est très intéressant d'introduire des jeux qui permettent aussi de développer les sens de l'odorat, le goût et le toucher, puisque ceux-ci constituent de grandes sources d'apprentissages.
  • De diversifier les espaces de jeu
    À la maison, à l'air libre... Diversifier les espaces de jeu de l'enfant lui permettra d'acquérir petit à petit des expériences diverses et de développer un plus grand nombre de capacité (exploration et adaptation au milieu, perception sensorielle....)

Fanny Auriau


Bibliographie:

  • DE BONO, E. (2011). El pensamiento lateral. Manual de creatividad. Madrid: Paidós Plural
  • DECROLY, O. (1983). El juego educativo: iniciación a la actividad intelectual y motriz. Madrid: Morata
  • DEWEY, J. (1945). Experiencia y educación. Buenos Aires: Losada
  • JIMÉNEZ MÁRQUEZ, L., MUÑOZ VALLEJO, M.D. (2012). Educar en creatividad: un programa formativo para maestros de Educación Infantil basado en el juego libre. Electronic journal of research in educational psychology, 10 (28), 1099-1122
  • KALEJMAN, C. y GÓMEZ, L. (2012). ¿Qué se juega al jugar un juego? Lúdicamente, 1 (1)
  • PIAGET, J. (1961). La formación del símbolo en el niño: imitación, juego y sueño. Imagen y representación. México: D. F.
  • RUIZ-TILVE ARIAS, C. (2000). El juego lingüístico en la educación infantil. Aula abierta, (75), 95-112
  • ZYCH, I., y ORTEGA RUIZ, R. (2016). El juego infantil y el desarrollo afectivo, ajuste escolar y aprendizaje en la etapa preescolar. Infancia y Aprendizaje: Journal for the Study of Education and Development, 39 (2), 390-400

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Pedagogía

El juego en la etapa infantil

El juego en la etapa infantil
Una vía natural e idónea para el aprendizaje y el crecimiento del niño

Componente inherente a todas las culturas desde el principio de los tiempos, el juego constituye una característica intrínseca del ser humano, acompañándolo a lo largo de todas sus etapas evolutivas y permitiéndole desarrollarse, aprender y socializar, de una manera lúdica y abierta. Si bien pertenece a todas las edades, el juego se caracteriza sin embargo por ser una forma específica, privilegiada e innata de expresión infantil, constituyendo el principal motor de aprendizaje de los niños durante toda su infancia, y la actividad central de este período.

Vía natural y espontánea hacia el desarrollo afectivo, social, intelectual y psicomotor de los pequeños, el juego conlleva por otra parte numerosos beneficios adicionales para aquéllos, como la estimulación del entusiasmo, de la motivación y de la alegría, o el desarrollo de la atención, de la curiosidad y de la imaginación. Representa además una vía valiosa hacia la autoafirmación y el desarrollo de la autoestima del niño, que mediante el juego interpreta la realidad que lo rodea e interactua con ella, expresando sus emociones, desarrollándose y dando significado a sus experiencias.

Necesidad vital nacida del impulso exploratorio, presente desde los primeros meses de vida, el juego se presenta por consiguiente como un facilitador del proceso de aprendizaje en la infancia, una característica intrínseca que le ha permitido convertirse paulatinamente en un pilar fundamental de la intervención educativa durante el periodo de la primera infancia.

Si bien se le otorga actualmente al juego un lugar prioritario y una función preponderante en la educación infantil, aquella valoración positiva, firme y unánime por parte de los pedagogos y diversos profesionales del ámbito educativo no siempre estuvo, desgraciadamente, a la orden del día. Requirió el compromiso y la dedicación de numerosos pedagogos de renombre para que se subrayase finalmente su innegable importancia y que se le concediera el reconocimiento, la consideración y los méritos que le eran debidos.

El uso del juego en la educación infantil:
el modelo lúdico y los diversos tipos de juego

La educación infantil se caracteriza hoy en día por el uso del modelo lúdico, un planteamiento considerando el juego simultáneamente como medio – como fuente inagotable de aprendizajes – y como fin – como necesidad básica y fuente de placer para el niño. Mediante aquellas intervenciones educativas, el educador vela por garantizar al niño un derecho fundamental e indispensable para su desarrollo: el derecho al juego. Inconsciente de aquel proceso, simplemente movido por el interés y el entusiasmo, el niño sólo está jugando, y aprendiendo como consecuencia de aquella actividad placentera. No se trata por lo tanto de jugar para aprender, sino de aprender gracias al juego.

Resulta importante que el educador o los padres puedan seleccionar y favorecer una gran variedad de tipos y modalidades de juegos:

  • Juegos funcionales (de 0 a 2 años) Se trata de las acciones que el niño realiza espontáneamente sobre su propio cuerpo o sobre objetos, caracterizadas por la ausencia de simbolismo. Los juegos funcionales participan al desarrollo psico-motor del niño.
  • Juegos de entrega (de 1 a 3 años) Se trata de juegos tranquilos que implican una gran dedicación del niño al material. Contribuyen al desarrollo psico-motor y sensorial del niño.
  • Juegos de construcción (de 1 a 3 años) Aquellos juegos permiten la manipulación de objetos y por lo tanto favorecen el desarrollo de la motricidad fina. Desarrollan por otra parte la inteligencia espacial y logicomatemática del niño, ayudando en la adquisición progresiva de conceptos importantes relacionados como la forma, el tamaño, la cantidad...
  • Juegos motrices (de 1 a 3 años) Los juegos motrices son imprescindibles para trabajar la motricidad gruesa de los pequeños (caminar, levantarse, correr, saltar, mover los brazos, la cabeza...). Permiten además al niño ir conociendo y dominando su cuerpo y sus posibilidades de movimiento, desarrollando su inteligencia corporal.
  • Juegos sensoriales (de 1 a 3 años) Se trata de juegos que permiten - gracias al desarrollo de los cinco sentidos (la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto) - mejorar el conocimiento del niño del medio que lo rodea (naturaleza, vida cotidiana...) y de su mundo interior (emociones y sentimientos), mediante trabajos manuales o gracias a la experimentación sensorial. Se puede tratar de actividades de pintura, cocina, talleres de masajes corporales o de relajación... Los juegos sensoriales contribuyen a la liberación de las tensiones en el niño y a la expresión de sus emociones.

    El juego en la etapa infantil

  • Juegos comunicativos - vocálicos y lingüísticos (de los 6 meses a los 3 años) Los juegos comunicativos del bebé aparecen a los pocos meses con la emisión de sonidos, gorjeos, balbuceos, sonrisas, gestos (movimientos de los brazos, de la cabeza). Son la primera forma de comunicación del bebé con el mundo que lo rodea. Posteriormente, se pueden también potenciar juegos lingüísticos, después de la aparición del habla (mediante la repetición, el canto...).
  • Juegos de imitación (de 1 a 3 años) Los juegos de imitación pueden surgir de manera natural o ser motivados por el educador. Se trata de la imitación por el niño de elementos de la vida, ya sean palabras, expresiones de la cara, ruidos de animales, gestos de las personas que lo rodean... Los juegos de imitación son infinitos y desarrollan numerosas dimensiones de la personalidad, desde el lenguaje hasta la inteligencia emocional.
  • Juegos simbólicos (a partir de los 2 años) El juego simbólico es una representación de la realidad por el niño, durante el cual éste puede imitar la vida cotidiana de los adultos (por ejemplo, jugar a mamás y papás), o crear situaciones nacidas de su propia imaginación. Puede ser desarrollado de forma individual o en grupo y a menudo el niño utilizará objetos para simbolizar otros elementos de la realidad.
  • El juego individual y el juego grupal En los primeros meses de vida es más natural el juego individual. Este nace del impulso exploratorio propio del bebé y le permite ir adquiriendo destrezas (psico-motoras, cognitivas, comunicativas) y familiarizarse con el mundo que lo rodea. Posteriormente, la instauración progresiva de juegos grupales permitirá el desarrollo de la socialización y de la cooperación en el niño.
  • El juego libre y el juego dirigido Propiciar tiempos para el juego libre permite el desarrollo de la imaginación, de la creatividad y de la autonomía en el niño. Por otra parte, el juego dirigido permite trabajar objetivos específicos y definidos, y aumentar la atención y la concentración del niño.

Los beneficios del juego en el desarrollo del niño de 0 a 3 años

  • Dimensión psico-motora
    • Motricidad fina y gruesa
    • Conocimiento y dominio del propio cuerpo
    • Inteligencia corporal
  • Dimensión cognitiva
    • Lenguaje (inteligencia lingüística)
    • Atención visual y auditiva
    • Reflexión
    • Organización lógica (inteligencia logicomatemática)
    • Capacidad de representación y pensamiento simbólico
  • Dimensión sensorial
    • Desarrollo de los 5 sentidos
    • Percepción sensorial
    • Inteligencia naturalista
  • Dimensión afectiva y social
    • Interacciones interpersonales
    • Socialización y comunicación
    • Creación de vínculos afectivos
  • Dimensión emocional
    • Liberación de las tensiones
    • Emociones positivas
    • Expresión de las emociones
    • Autoconocimiento (inteligencia intrapersonal)
  • Dimensión artística
    • Creatividad e imaginación
    • Curiosidad e iniciativa

Recomendaciones prácticas para padres y madres

El juego en la etapa infantil

  • Dedicar un tiempo diario y de calidad para jugar con su hijo
    Aquello contribuirá a su desarrollo y al compartir de los afectos.
  • No estimular exageradamente a su hijo
    La sobreestimulación no es fuente de aprendizaje y el juego debe ser un momento placentero. Es importante jugar con el bebé o con el niño en un momento en el cual esté tranquilo, relajado y con ganas de jugar. También es importante que no tenga demasiados juguetes y objetos: una cantidad menor de juguetes le hará desarrollar en mayor medida su imaginación e iniciativa.
  • No interferir o interrumpir el juego del niño
    El juego es un momento de relajación y de experimentación para él. Interrumpir este proceso o adoptar una actitud directiva no le permite construir sus esquemas mentales y mantener su concentración. Resulta importante tratar de acompañarlo desde la observación.
  • Aceptar las equivocaciones de su hijo con actitud positiva
    El ensayo y error es un proceso natural en el desarrollo. Alentar al niño le ayudará a no desanimarse y seguir experimentando. Es imprescindible no anticipar las soluciones, dejando al niño desarrollarse a su propio ritmo.
  • Animar a su hijo a jugar con otros niños
    Convirtiéndose en un hábito, el juego colectivo le ayudará posteriormente a desarrollar valores como la ayuda y la cooperación, y competencias como la resolución de problemas y la creatividad.
  • Favorecer la variedad en los juegos
    Los juegos tradicionales requieren a menudo únicamente el uso de dos sentidos: la vista y el oído. Resulta interesante introducir juegos que permitan desarrollar también los sentidos del olfato, del tacto y del gusto, ya que aquéllos constituyen potentes fuentes de aprendizajes.
  • Favorecer la variedad en los espacios de juego
    En casa, al aire libre... Variar los espacios de juego del niño le permitirá ir adquiriendo experiencias más diversas y ejerciendo mayores aptitudes (exploración y adaptación al medio, percepción sensorial.

Fanny Auriau


Bibliografía:

  • DE BONO, E. (2011). El pensamiento lateral. Manual de creatividad. Madrid: Paidós Plural
  • DECROLY, O. (1983). El juego educativo: iniciación a la actividad intelectual y motriz. Madrid: Morata
  • DEWEY, J. (1945). Experiencia y educación. Buenos Aires: Losada
  • JIMÉNEZ MÁRQUEZ, L., MUÑOZ VALLEJO, M.D. (2012). Educar en creatividad: un programa formativo para maestros de Educación Infantil basado en el juego libre. Electronic journal of research in educational psychology, 10 (28), 1099-1122
  • KALEJMAN, C. y GÓMEZ, L. (2012). ¿Qué se juega al jugar un juego? Lúdicamente, 1 (1)
  • PIAGET, J. (1961). La formación del símbolo en el niño: imitación, juego y sueño. Imagen y representación. México: D. F.
  • RUIZ-TILVE ARIAS, C. (2000). El juego lingüístico en la educación infantil. Aula abierta, (75), 95-112
  • ZYCH, I., y ORTEGA RUIZ, R. (2016). El juego infantil y el desarrollo afectivo, ajuste escolar y aprendizaje en la etapa preescolar. Infancia y Aprendizaje: Journal for the Study of Education and Development, 39 (2), 390-400

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Mallette pédagogique: ressources éducatives pour la période d’adaptation

Mallette pédagogique:
ressources éducatives pour la période d'adaptation

La période d'adaptation peut constituer un moment idéal pour renforcer les liens familiaux, montrer son affection à son enfant et partager des moments privilégiés avec lui, après les heures qu'il a passées à la crèche. Pour cette raison, cette mallette pédagogique a été créée dans l'objectif de faciliter le processus d'adaptation de l'enfant grâce au renforcement de la communication et des liens au sein de la famille autour de cette expérience. La mallette pédagogique prétend donc répondre à diverses fonctions considérées comme particulièrement importantes pendant cette étape, et se structure par conséquent en 4 blocs répondant à 4 objectifs spécifiques.

En premier lieu, on présente une sélection de contes qui permettent d'une part de travailler l'éducation émotionnelle générale de l'enfant, en l'aidant à différencier toutes les émotions basiques existantes (joie, tristesse, colère...), et d'autre part de reconnaître et comprendre les émotions spécifiques de la période d'adaptation (tristesse, colère, peur...). La lecture de contes d'éducation émotionnelle en famille permet l'ouverture de la communication émotionnelle entre parents et enfants, permettant un renforcement des liens affectifs et des sentiments de confiance et de sécurité, et présentant à la fois un effet normalisateur et rassurant (l'enfant comprenant effectivement que toutes les émotions sont naturelles et normales, et les contextes et raisons pour lesquels chacune d'entre elles peut apparaître).

On présente ensuite une sélection de contes favorisant l'expression de l'affection au sein de la famille, un élément particulièrement important pendant la période d'adaptation. L'enfant peut ainsi comprendre les sentiments d'amour inconditionnel qui unissent les parents à leurs enfants.

La mallette pédagogique regroupe d'autre part une sélection de contes qui abordent le thème des premiers jours passés à la crèche, permettant à l'enfant de voir reflétées ses propres sensations, tout comme son vécu, à travers les histoires que vivent les personnages de ces contes. Ils constituent d'autre part un excellent prétexte pour entamer une conversation avec son enfant sur ses émotions, ses sensations et ses impressions autour de la crèche, pendant sa période d'adaptation. En dernier lieu, on présente des matériels - sous forme de jouets - qui peuvent être utilisés pour faciliter la communication entre parents et enfants autour du vécu de l'enfant pendant son processus d'adaptation

Maleta pedagógica: unos recursos útiles para el periodo de adaptación  

Les contes et les livres présentés ici sont en espagnol, cependant les familles francophones peuvent bien sûr utiliser des contes en français avec le même objectif (il peut donc s'agir de contes d'éducation émotionnelle par exemple, ou d'histoires qui abordent le thème de l'entrée à la crèche). On en trouve très facilement dans les librairies spécialisées ou grâce à internet. Il est intéressant que les parents puissent essayer de percevoir quel livre ou quelle histoire s'adapterait le mieux aux caractéristiques et aux besoins de son enfant, et qu'ils l'encouragent aussi à participer directement dans le choix du conte, permettant ainsi à l'enfant d'exprimer ses préférences et d'adopter un rôle actif au moment de la lecture, bien qu'il ne sache pas encore lire.

Orientations pédagogiques pour la lecture des contes

  • Le moment de la lecture d'un conte est un moment particulier et privilégié: il est donc important que les parents choisissent un moment tranquille pendant lequel la lecture ne sera pas interrompue. Le moment du coucher est habituellement un moment idéal pour ce faire.
  • Les experts concordent sur le fait que la lecture est bénéfique pour le bébé et pour l'enfant dès son plus jeune âge (à partir de 6 mois). En plus de nombreux bénéfices comme l'augmentation de l'attention, la lecture de contes entre parents et enfants a un effet rassurant sur le bébé, et favorise à la fois les moments de complicité, la communication familiale, ainsi que le partage et l'expression mutuelle des émotions. Pour cette raison, pendant la période d'adaptation, il est important que la lecture soit réalisée de préférence par les parents. D'autre part, dans la mallette pédagogique est indiqué l'âge à partir duquel chaque conte peut être lu.
  • Les contes présentés dans cette mallette pédagogique sont majoritairement des supports d'éducation émotionnelle, ou des histoires qui abordent la période d'adaptation à la crèche. Les contes peuvent également être utilisés dans des activités ou des ateliers à la crèche.
  • Il est très important que l'adulte lise d'abord le conte seul, pour découvrir l'histoire, les détails de celle-ci, les émotions qu'elle provoque en lui... Seulement après cette première lecture viendra le moment de la lecture avec l'enfant.
  • Après la lecture du conte et si l'âge et les capacités de communication de l'enfant le lui permettent, cela peut être intéressant que l'adulte essaie d'entamer une conversation avec son enfant, pour partager les sensations et les émotions générées par la lecture, et de les mettre en relation avec le vécu du petit. Cependant, cela dépendra bien sûr toujours de la situation concrète et des désirs propres de l'enfant: ainsi, l'adulte pourra aider l'enfant à ouvrir une voie vers l'expression de ses émotions, mais la décision de finalement les exprimer ou non reviendra toujours à l'enfant lui-même. L'accompagnement émotionnel doit se réaliser sans imposition, seulement à partir de ce que l'enfant désire exprimer.

Document complet en espagnol
La Maleta Pedagógica, Periodo de adaptación [724kb]

Fanny Auriau

Photo d'article: Illustrations de livre 'Siempre te querré, pequeñín' écrit par Debi Gliori

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Maleta pedagógica, Periodo de adaptación

Maleta pedagógica:
unos recursos útiles para el periodo de adaptación

El periodo de adaptación puede constituir un momento idóneo para reforzar los vínculos intrafamiliares, demostrar afecto y compartir momentos privilegiados entre padres e hijo, después de las horas pasadas por el bebé en el centro escolar. Por aquella razón, se creó esta maleta pedagógica con el objetivo de facilitar el proceso de adaptación del niño gracias al refuerzo de los vínculos y de la comunicación intrafamiliar alrededor de aquella experiencia. La maleta pedagógica pretende responder a diversas funciones consideradas como especialmente importantes durante este proceso adaptativo, y se estructura por consiguiente en 4 bloques respondiendo a 4 objetivos específicos.

En primer lugar, se presenta una selección de cuentos que permiten por una parte trabajar la educación emocional general del niño, ayudándolo a discriminar las emociones básicas existentes (alegría, tristeza, rabia...), y por otra parte a reconocer y a entender las emociones específicas relacionadas con el periodo de adaptación (miedo, tristeza...). La lectura de cuentos de educación emocional en familia permite la apertura de la comunicación emocional entre padres e hijos, permitiendo un refuerzo de los vínculos afectivos y de los sentimientos de confianza y de seguridad, y conllevando un efecto normalizador y tranquilizador (el niño comprende efectivamente que todas las emociones son válidas y naturales, y los contextos y razones por las cuales aquéllas pueden aparecer).

A continuación, se presenta una selección de cuentos propiciando la expresión de los afectos en el seno de la familia, un elemento particularmente importante durante el periodo de adaptación. El niño puede así comprender los sentimientos de amor incondicional y de ternura que unen los padres a sus hijos.

La maleta pedagógica recoge por otra parte una selección de cuentos que abordan la temática de los primeros días en la escuela, permitiendo al niño ver reflejadas sus propias sensaciones y vivencias a través de las historias vividas por los protagonistas de los cuentos. Constituyen por otra parte un excelente pretexto para iniciar conversaciones sobre las emociones, sensaciones e impresiones del niño acerca de la escuela infantil, durante su periodo de adaptación. Finalmente, se presentan recursos educativos en forma de juguetes que pueden ser utilizados por los padres o por el niño para facilitar la comunicación entre aquéllos y la vivencia por el niño del proceso adaptativo.

Siempre te querré, pequeñín, Debi Gliori Ilustración del libro 'Siempre te querré, pequeñín' escrito por Debi Gliori  

Los cuentos aquí presentados han sido seleccionados por su adecuación con la edad, las características, el contexto educativo y las necesidades educativas y emocionales generales de los niños a los cuales está maleta pedagógica va dirigida. Se seleccionaron además cuentos que suelen tener generalmente mucho éxito entre los niños, por su diseño, los colores o la belleza de sus dibujos, o el gran interés que despierta su historia entre los pequeños. Aquellos cuentos están disponibles en diversas bibliotecas públicas de Madrid (que aparecen en una lista después de cada recurso mencionado) y en las librerías. Por otra parte, conviene mencionar que existen numerosos otros cuentos (de educación emocional o que abordan la temática del periodo de adaptación) que pueden ser utilizados con el mismo objetivo.

Resulta interesante que cada padre o madre pueda tratar de percibir qué cuento o historia se adecuaría mejor a las características y necesidades propias de su hijo, o que haga participar a éste en la selección del cuento.

Algunas indicaciones pedagógicas
para el uso adecuado de los cuentos

  • El momento del cuento es un momento especial, particular y privilegiado: es conveniente que los padres escojan un momento tranquilo en el cual saben que la lectura no se verá interrumpida. Los momentos antes de dormir suelen ser momentos idóneos.
  • Los expertos concuerdan en que la lectura es beneficiosa para el bebé y el niño desde edades muy tempranas (a partir de los 6 meses de edad). Además de numerosos otros beneficios como el incremento de la atención, la lectura de cuentos entre padres e hijos tiene además un efecto tranquilizador en el bebé, a la vez que propicia momentos de complicidad y que favorecer el compartir y la expresión mutua de las emociones, así como la comunicación intrafamiliar. Por aquella razón, durante el periodo de adaptación, resulta importante que la lectura sea realizada por los padres, en la medida de lo posible. En la maleta se indica el rango de edad para el cual está adecuado cada cuento. Se indican además las bibliotecas públicas de Madrid en las cuales están disponibles los cuentos.
  • Los cuentos presentados en esta maleta pedagógica son mayoritariamente soportes de educación emocional, o historias que abordan el periodo de adaptación en la escuela infantil. Los cuentos pueden también ser utilizados en actividades y talleres en la propia escuela infantil.
  • Resulta muy importante que el adulto lea primero el cuento, para descubrir la historia, los detalles de aquélla, observar las emociones que le genera... Solamente después de aquella primera lectura debe venir el momento de la lectura con el niño.
  • Después de la lectura del cuento y si la edad y las capacidades comunicativas del niño lo permiten, resulta también interesante que el adulto trate de iniciar una conversación con el niño, para compartir las sensaciones y emociones generadas por la lectura, y posiblemente tratar de relacionarlas con las vivencias propias del niño. Sin embargo, dependerá siempre de la situación concreta y de las particularidades y deseos propios del niño: el adulto podrá abrir una puerta para que el niño exprese sus emociones, pero la decisión de decidir hacerlo o no dependerá siempre del propio niño. El acompañamiento debe realizarse sin imposiciones, desde lo que el niño desea expresar.

Documento completo La Maleta Pedagógica, Periodo de adaptación [724kb]

Fanny Auriau

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La période d’adaptation à la crèche

La période d'adaptation à la crèche:
ses premiers pas dans un milieu inconnu

I. La période d'adaptation:
caractéristiques générales et implications

La période d'adaptation correspond à la phase de transition durant laquelle le bébé ou l'enfant doit abandonner un milieu familier qui lui offrait sécurité et confiance – son entourage familial – pour découvrir et s'adapter petit à petit à un nouveau milieu inconnu: la crèche.

Ce processus éducatif progressif, qui lui permettra à long terme de développer son autonomie et sa sociabilité – représente cependant dans un premier temps un changement significatif et fondamental pour l'enfant, qui doit se séparer – probablement pour la première fois – de ses parents, avec qui il était habitué à vivre et à partager au quotidien, de qui il recevait beaucoup d'attention et de soins ainsi que la satisfaction de ses besoins, et avec qui il partageait un lien affectif essentiel (le père et la mère constituant pour lui ses principales figures d'attachement).

L'attachement, objet d'étude de nombreux auteurs (entre lesquels nous pouvons souligner les apports de Freud ou Piaget), peut être défini comme le lien affectif singulier que développe le bébé envers ses parents au cours des premiers mois de son existence. L'apparition de ce lien répondrait, selon le psychologue John Bowlby (auteur de la Théorie de l'Attachement) à deux fonctions principales chez l'enfant: d'une part, celle d'obtenir une protection inconditionnelle grâce à la proximité de ses figures d'attachement, et d'autre part, celle d'acquérir une sécurité émotionnelle suffisante pour que soit rendue possible l'exploration, l'apprentissage et la socialisation progressive de l'enfant (Bowlby, 1953).

Le lien d'attachement – se manifestant chez l'enfant par le biais de conduites observables – conditionne également ses réponses face à l'inconnu: ainsi, il est en général possible d'observer des réactions instinctives d'éloignement face à des personnes inconnues (en particulier chez le bébé entre 8 et 10 mois) et des manifestations d'anxiété et de détresse face à l'absence des figures d'attachement. Ces manifestations face à la séparation apparaissent habituellement chez le bébé entre 6 et 8 mois, avec une intensité maximum entre 14 et 18 mois, celle-ci tendant ensuite à diminuer progressivement pendant la petite enfance.

Le but de la période d'adaptation réside par conséquent, pour l'enfant, dans l'usage de sa capacité à gérer et surmonter progressivement l'anxiéte et les émotions générées par l'absence de ses parents, et à s'adapter petit à petit à ce nouveau milieu inconnu dans lequel il se retrouve plongé.

Ce processus d'adaptation, qui dure habituellement entre 2 et 3 semaines et répond à des caractéristiques précises, présente cependant systématiquement de grandes particularités individuelles, selon les caractéristiques propres de chaque enfant, l'implication de la famille, l'adéquation des conditions et des procédés selon lesquels se déroule l'adaptation dans le centre, les réactions particulières de l'enfant et les réponses éducatives correspondantes apportées par l'équipe professionnel du centre et par les parents.

Malgré cette grande variabilité individuelle, la planification rigoureuse de la période d'adaptation par les professionnels du centre et l'attention complète et individualisée apportée aux familles permettent une prise en considération pleinement satisfaisante de chaque cas, et une bonne adaptation de l'enfant à ce nouveau milieu.

II. Les principaux acteurs de la période d'adaptation: une cohésion nécessaire

Pour garantir en grande mesure le bon développement de ce processus, il est nécessaire de souligner que la période d'adaptation repose sur la coopération et l'action commune de tous les acteurs impliqués dans celui-ci: ainsi, si l'enfant doit adopter un rôle actif et central dans son adaptation, tout comme les éducateurs du centre - dont la fonction principale sera d'accompagner celui-ci et de le guider tout au long de cette étape – on ne doit surtout pas oublier le rôle essentiel de la famille qui constituera un appui fondamental et indispensable – tant pour l'enfant que pour les professionnels du centre, pour que la transition se réalise de la manière la plus douce possible pour l'enfant. La cohésion entre les différents acteurs, qui devrait se refléter en particulier dans l'instauration progressive d'une relation solide de confiance mutuelle et dans le maintien d'une bonne communication tout au long de cette étape, est un élément clé.

Cet article prétend par conséquent recueillir les objectifs respectifs des principaux acteurs de la période d'adaptation, tout comme apporter des recommandations pédagogiques utiles pour les parents se trouvant face à l'entrée de leur enfant à la crèche.

Les bases pédagogiques d'une bonne période d'adaptation Les bases pédagogiques d'une bonne période d'adaptation

  • Bébés et enfants de 0 à 3 ans: sentiments et émotions, manifestations observables et objectifs spécifiques de la période d'adaptation
    Comme nous l'avons mentionné auparavant, les bébés et les enfants de moins de trois ans peuvent ressentir beaucoup d'anxiété pendant leurs premiers jours à la crèche, due à l'absence de leur figure paternelle et maternelle. Les émotions provoquées habituellement par cette séparation sont la tristesse, la colère, la peur et une sensation de détresse importante. Cela peut se traduire par des manifestations observables, présentes principalement pendant les premiers jours, et dont l'intensité tend habituellement à diminuer à mesure que l'enfant s'adapte. L'une des manifestations les plus communes sont les pleurs, sans que l'absence de ceux-ci constitue néanmoins un signal d'adaptation. Il est effectivement fréquent de pouvoir observer des enfants qui ne pleurent pas mais qui s'isolent ou ne participent pas aux activités et aux routines du centre, ce qui constitue d'autres manifestations d'un manque d'adaptation du petit à ce nouveau milieu. Pendant la période d'adaptation, il peut être fréquent que l'enfant présente également des perturbations du sommeil à la maison, comme de l'insomnie ou une plus grande fatigue.

    Les objectifs propres du bébé pendant la période d'adaptation seront par conséquent:

    EMOTIONNELS ET AFFECTIFS
    Le bébé ou l'enfant récemment entré en crèche doit assimiler et surmonter l'absence temporaire de ses parents, et réussir à gérer les émotions générées par cette séparation et par sa présence dans ce nouveau milieu. D'autre part, il doit apprendre à connaître les éducateurs pour créer progressivement un lien de tendresse et de confiance envers ceux-ci.

    EDUCATIFS
    À mesure que passent les jours, le petit doit se familiariser et s'adapter au nouveau milieu dans lequel il se trouve à présent, en l'explorant petit à petit, à son rythme, et en découvrant les matériels et les lieux qui le composent. Il doit en outre s'adapter aux routines et aux activités du centre, en développant petit à petit de nouvelles habitudes grâce à ce processus d'adaptation, et en exerçant petit à petit son autonomie.

    SOCIAUX
    L'entrée dans le centre suppose aussi le partage de ce nouvel espace avec d'autres bébés et enfants. Un des objectifs principaux de cette étape d'adaptation consistera donc pour l'enfant à établir un premier contact avec ses petits camarades du centre, pour pouvoir par la suite partager et interagir régulièrement avec eux, développant ainsi sa sociabilité.

    Pour aider les petits à atteindre ces objectifs, les éducateurs du centre adopteront un rôle d'accompagnement personnalisé du bébé ou de l'enfant pendant toute la période d'adaptation, facilitant ainsi sa découverte progressive de ce nouveau milieu, des dynamiques du centre et du reste de ses camarades.

  •  

  • Les objectifs spécifiques de l'équipe professionnelle du centre pendant la période d'adaptation
    Pour offrir un accompagnement personnalisé de qualité à chacun des petits qui découvrent la crèche pour la première fois, les éducateurs doivent à leur tour vivre une période d'adaptation, pendant laquelle leur action professionnelle doit principalement se baser sur l'observation et répondre à une série de critères et d'objectifs précis, propres à cette étape. Ces objectifs pourraient ainsi se regrouper selon la classification suivante:

    DIAGNOSTIQUES
    Los educadores deben realizar un diagnóstico inicial de la situación y de las caracterísiticas de cada niño, gracias a una lectura y análisis cuidadoso de la Les éducateurs doivent réaliser un diagnostic initial de la situation et des caractéristiques de l'enfant, grâce à une lecture et à une analyse détaillées de l'information donnée par les parents lors de l'entretien qui se sera déroulé avant l'entrée en crèche de l'enfant (concernant principalement les habitudes du bébé ou de l'enfant, ses possibles antécédents médicaux, sa personnalité ou n'importe quelle autre information que la famille aura jugé nécessaire de donner).

    OBSERVATIONNELS
    L'objectif principal des éducateurs pendant cette étape doit consister à connaître petit à petit les bébés et les enfants récemment arrivés, en observant minutieusement leurs comportements et leurs habitudes (aussi bien concernant l'alimentation que les cycles d'éveil et de sommeil, par exemple) pendant les premiers jours à la crèche. D'autre part, l'observation minutieuse des réactions de l'enfant face à l'absence de ses parents, face à ce nouveau milieu et aux autres enfants du centre, permettra d'orienter efficacement l'accompagnement individuel de chaque enfant.

    PÉDAGOGIQUES
    Les objectifs pédagogiques pendant la période d'adaptation consistent à donner des réponses éducatives adaptées aux particularités de chaque enfant, tout en favorisant le fait que celui-ci puisse se familiariser progressivement à la crèche et aux routines et activités qui s'y déroulent. Les éducateurs doivent en outre privilégier la réalisation d'activités qui maintiennent l'attention et la concentration des enfants et qui éveillent leur intérêt, tout comme d'activités favorisant l'apparition progressive d'interactions entre les petits.

    COMPORTEMENTAUX, EMOTIONNELS ET AFFECTIFS
    Les enfants sont particulièrement perméables aux émotions d'autrui, et les perçoivent généralement très facilement. Pour cette raison, les éducateurs du centre doivent essayer de contrôler leur propre nervosité, en adoptant une attitude positive et rassurante. Ils doivent de plus se montrer patients et compréhensifs face au processus d'adaptation de l'enfant, en lui transmettant confiance et sécurité. Ces premiers contacts entre les éducateurs et l'enfant constitueront les bases pour la construction progressive d'une relation basée sur le respect et la confiance mutuelle.

    COMMUNICATIFS
    La communication est l'un des éléments clés de tout processus éducatif, et pour cette raison les éducateurs du centre doivent établir et maintenir une bonne communication avec le bébé ou l'enfant, à partir de la période d'adaptation et durant tout son séjour à la crèche. Cette communication ouverte et régulière devrait par conséquent se baser sur une écoute active et sur l'expression des émotions, des sentiments et de l'affection. D'autre part, il est indispensable que l'éducateur assure une communication régulière et efficace avec les parents à propos du processus d'adaptation de leur enfant ou de toute autre information ou observation importante qu'il considère utile et nécessaire de leur transmettre. Les informer de manière adéquate avant, pendant et après la période d'adaptation permet d'instaurer une relation de confiance avec ceux-ci, nécessaire à la bonne adaptation de l'enfant à la crèche. D'autre part, il est intéressant que les professionnels du centre puissent offrir des conseils pédagogiques aux parents qui le désirent, en résolvant leurs possibles doutes ou en leur suggérant des ressources adéquates pour les différents problèmes exposés.

  •  

  • Les objectifs spécifiques des parents pendant la période d'adaptation

    Tout comme leur enfant et les professionnels du centre, les parents doivent à leur tour faire face à une période d'adaptation au cours de laquelle il est possible et probable qu'ils puissent se sentir nerveux ou tristes. Il est naturel que le fait de confier leur enfant à un très jeune âge puisse générer en eux de l'inquiétude, et pour cette raison nous nous proposons grâce à cet article d'exposer aux parents les objectifs spécifiques qu'ils devraient essayer d'atteindre pendant cette phase d'adaptation de leur enfant, pour rendre plus facile ce processus et ressentir progressivement une sensation de plus grande tranquillité et un sentiment de confiance envers le centre. D'autres recommandations pratiques pour l'adaptation de leur rôle éducatif à cette nouvelle situation seront proposées par la suite, tout comme des ressources éducatives utiles pouvant être utilisées à la maison, pour renforcer l'action des professionnels du centre.

    El periodo de adaptación en la escuela infantil

    Ces objectifs sont les suivants:

    COMPORTEMENTAUX
    Il est très important que les parents s'investissent au maximum dans le processus d'adaptation de leur enfant: ainsi, des actions simples - telles que la planification d'une visite de la crèche avec celui-ci avant la rentrée, ou la participation aux activités proposées par le centre – apportent habituellement de grands bénéfices par la suite, et facilitent l'adaptation du petit à ce nouveau milieu. D'autres actions importantes peuvent être par exemple le fait de les aider à s'adapter à leurs nouveaux horaires, en les couchant plus tôt ou en les aidant à s'endormir grâce à la lecture d'un conte à l'heure du coucher. D'autre part, il peut être important que les parents aident leur enfant à choisir un objet transitionnel qu'il puisse emmener avec lui à l'école: il s'agit d'un objet qui est particulièrement important pour lui d'un point de vue affectif et qui lui apportera du réconfort pendant les heures qu'il passera à la crèche. Il peut ainsi s'agir d'une peluche, d'un doudou, d'un mouchoir ou d'une petite poupée.

    EMOTIONNELS ET AFFECTIFS
    La dimension affective et émotionnelle constitue l'un des éléments les plus importants pendant cette étape, puisque l'enfant, séparé de ses parents pendant les heures passées à la crèche, aura besoin de plus d'attention et de tendresse à la maison, pendant cette période: les parents devraient par conséquent essayer de passer des moments de qualité avec leur enfant, avant et après l'école. D'autre part, il est nécessaire qu'ils réussissent à gérer correctement leurs propres émotions: ainsi, si ressentir de la tristesse ou de l'inquiétude est normal, il convient de ne pas transmettre ces émotions à l'enfant, mais au contraire de l'aider à construire des sentiments de confiance et de sécurité envers la crèche. Adopter une attitude positive devant la situation ne signifie pas, néanmoins, inhiber ou nier les émotions et les difficultés que l'enfant pourra probablement rencontrer les premiers jours: lui expliquer simplement qu'il est probable qu'il puisse ressentir certaines émotions comme la tristesse ou la peur l'aideront, lorsqu'il sera à la crèche, à comprendre ses émotions et à les gérer d'une façon plus adaptée. Pour aborder les émotions et la situation particulière de la rentrée à la crèche, il existe de nombreuses ressources éducatives qui peuvent être utilisées. Nous avons pour cette raison créé une mallette pédagogique les regroupant, qui sera publiée la semaine prochaine et accessible aux parents depuis ce blog.

    COMMUNICATIFS
    Le respect de leurs propres émotions et des émotions de leur enfant doit orienter les parents vers l'adoption d'une communication claire et ouverte avec celui-ci – indépendamment de son âge – en l'incitant à parler de la crèche, des activités qu'il y a réalisées, des ses impressions et émotions. Si le bébé ne parle pas encore, il est cependant bénefique pour lui que ses parents lui parlent de la crèche, puisque la compréhension précède le langage et que le bébé perçoit dès son plus jeune âge beaucoup d'éléments de la communication (grâce par exemple au ton et aux modulations de la voix, et aux émotions transmises pendant l'acte de langage). Maintenir une conversation avec son bébé présente de nombreux bénéfices et est d'autant plus important pendant cette période, puisque le tout petit a besoin de ressentir en plus grande mesure la présence et l'affection de ses parents, de qui il a été séparé pendant les heures passées à la crèche.

    Il est par ailleurs particulièrement important qu'avant la rentrée, les parents aient pu donner une explication claire et simple à leur enfant de ce qu'était et en quoi consistait la crèche, c'est à dire une raison de leur séparation (ces explications devraient de plus pouvoir être répétées à l'enfant chaque fois qu'il en manifeste le besoin). Comme nous l'avons déjà mentionné, différentes ressources éducatives permettant cette préparation préalable de l'enfant pour sa rentrée à la crèche peuvent être utilisées, qui seront présentées dans ce blog dans le prochain article publié.

    D'autre part l'instauration et le maintien d'une bonne communication entre les parents et les professionnels du centre aidera l'enfant à se sentir en confiance avec ces derniers, en facilitant en outre l'action professionnelle des éducateurs.

III. Recommandations pratiques pour les parents

En plus des orientations pédagogiques exposées auparavant, il convient d'apporter certaines recommandations pédagogiques pratiques qui faciliteront l'adaptation du petit.

On recommande ainsi:

  • De suivre les conseils de l'équipe professionnelle du centre (ponctualité, vêtements amples...)
  • D'essayer que ce soit exclusivement le père ou la mère qui emmènent et aillent chercher leur enfant à l'école, pendant toute la durée de la période d'adaptation
  • Dans la mesure du possible, de ne pas interrompre la période d'adaptation (vacances, absence de l'enfant...)
  • De ne pas introduire de changements dans les habitudes de l'enfant ou de nouveaux apprentissages à la maison pendant la période d'adaptation
  • De respecter le rythme d'adaptation du petit, sans le fatiguer ni le comparer aux autres
  • D'éviter absolument les phrases inhibant les émotions de l'enfant (comme par exemple « Allez, ne pleure pas, tu es grand maintenant. »)
  • Au contraire, de normaliser les émotions de l'enfant et des autres enfants (« Il pleure parce que sa maman lui manque. C'est normal qu'il ressente cela. Petit à petit il se sentira mieux et il arrêtera de pleurer. »)
  • De ne surtout pas menacer les enfants à propos de la crèche ou de l'éducateur: au contraire, leur transmettre une image positive et réelle, sans l'idéaliser
  • De leur manifester de la tendresse et de l'attention, sans toutefois les surprotéger (puisque cela rend plus difficile le processus d'adaptation de l'enfant)
  • De dire au revoir à l'enfant de manière claire, chaque jour, sans rendre ce moment trop long mais en s'assurant que l'enfant nous a bien vus.

Fanny Auriau
Diplômé en pédagogie; actuellement, elle poursuit un master de la Petite Enfance à l'Université Complutense de Madrid

 

Bibliographie

  • BOWLBY J.. (1953). Child care and the Growth of Love. Londres: Penguin Books.
  • SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, E. (2007). Tesis doctoral: El periodo de adaptación en la escuela infantil.Granada: Universidad de Granada
  • ORTELLS RENAU, T. (1992). Vamos a la escuela: periodo de adaptación. Valencia: Consejería de Cultura, Educación y Ciencia.
  • GÓMEZ MAYORGA, C. (2004). La conquista del espacio. El periodo de adaptación. Infancia: educar de 0 a 6 años, 85, 18-23
  • GONZÁLEZ, R., AVILA, E., ROSALES, G., SOTO, M., MARRERO, R.C., ARTILES, C., y HERNÁNDEZ, C. (1998). El periodo de adaptación. Cuadernos de Pedagogía, 266, 15-18
  • SHAFFER, D. (2002). Desarrollo social y de la personalidad. Madrid : Thomson

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El periodo de adaptación en la escuela infantil

El periodo de adaptación en la escuela infantil:
Sus Primeros Pasos en un entorno desconocido

I. El periodo de adaptación:
características generales e implicaciones

El periodo de adaptación corresponde al proceso de transición mediante el cual el bebé o el niño debe abandonar su entorno familiar, que le proporcionaba seguridad y confianza, para ir descubriendo y adaptándose progresivamente a un nuevo medio desconocido: la escuela infantil.

Este proceso educativo gradual - que le permitirá a mayor plazo ir desarrollando su autonomía y sociabilidad - representa sin embargo en un primer momento un cambio significativo y trascendental para el niño, que debe separarse - probablemente por primera vez - de sus padres o cuidadores principales, con los cuales estaba acostumbrado a convivir y a relacionarse, de los cuales solía recibir mucha atención y cuidados y la satisfacción de sus necesidades básicas, y con quienes compartía un vínculo afectivo esencial (el padre, la madre o los cuidadores principales constituyendo para él sus mayores figuras de apego).

El apego, objeto de estudio de numerosos autores (entre los cuales podemos destacar las aportaciones de Freud o Piaget), puede ser definido como el vínculo afectivo singular que desarrolla el bebé hacia sus cuidadores en sus primeros meses de vida. La aparición de este vínculo respondería, según el psicólogo John Bowlby (autor de la Teoría del Apego), a dos funciones principales en el niño: por una parte, la de obtener una protección incondicional gracias al mantenimiento de la proximidad con las figuras de apego, y por otra parte, la de adquirir una seguridad emocional que posibilite la exploración, el aprendizaje y la progresiva socialización del niño (Bowlby, 1953).

El vínculo de apego - manifestándose en el niño mediante conductas observables - condiciona también, por consiguiente, sus respuestas ante lo desconocido: se pueden así observar generalmente reacciones de alejamiento frente a personas que no le resultan familiares (en particular a los 8 o 10 meses de vida), y ansiedad por la separación, aquélla traduciéndose por reacciones de incomodidad o de desamparo frente a la ausencia de las figuras de apego. Aquellas manifestaciones frente a la separación suelen aparecer entre los 6 y 8 meses de vida, y alcanzar su mayor punto entre los 14 y los 18 meses, la intensidad de aquellas reacciones tendiendo a continuación a disminuir progresivamente, durante el periodo de la primera infancia (Shaffer, 2002).

La finalidad del periodo de adaptación reside por consiguiente, para el niño, en el uso de su capacidad para gestionar y superar progresivamente la ansiedad y las emociones generadas por la ausencia de sus padres, y para progresivamente adaptarse a este nuevo medio desconocido en el cual se encuentra inmerso. Este proceso adaptativo, que suele durar entre dos y tres semanas y responder a unas características determinadas, presenta sin embargo sistemáticamente grandes particularidades individuales, según las características propias de cada niño, la implicación de la familia, la adecuación de las condiciones y procedimientos según los cuales se desarrolla la adaptación en el centro, las reacciones singulares del niño y correspondientes respuestas educativas aportadas por el equipo profesional del centro y por los padres...

A pesar de aquella gran variabilidad individual, la planificación rigurosa del periodo de adaptación por los profesionales del centro y la atención individual e integral aportadas a las familias permiten una toma en consideración de cada caso plenamente satisfaciente, y una buena adaptación del niño a este nuevo entorno.

II. Los protagonistas del periodo de adaptación:
una cohesión necesaria

Para garantizar en mayor medida el buen desarrollo de este proceso, conviene subrayar que el periodo de adaptación descansa sobre la cooperación y la actuación conjunta de todos los protagonistas involucrados en él: así, si el niño debe tomar un papel activo y central en su proceso de adaptación, así como los educadores del centro - cuya función principal será la de acompañarlo y guiarlo a lo largo de aquella etapa - no se debe sobre todo obviar el papel esencial de la familia que constituirá un apoyo fundamental e imprescindible, tanto para el niño como para los profesionales del centro, para que la transición se desarrolle de la manera más suave posible. La cohesión entre los diversos protagonistas, que debería verse reflejada en particular en el establecimiento progresivo de una relación sólida de confianza mútua y en el mantenimiento de una buena comunicación a lo largo de todo el proceso, resulta necesaria y clave.

El presente artículo pretende por consiguiente recoger de forma resumida los principales objetivos de cada uno de los respectivos protagonistas durante el periodo de adaptación, así como aportar claves y recomendaciones pedagógicas útiles para los padres y madres que se enfrentan a los primeros momentos de su hijo o hija en la escuela infantil.

El periodo de adaptación en la escuela infantil Bases pedagógicas de un buen proceso de adaptación

  • Bebés y niños de 0 a 3 años: sentimientos y emociones, manifestaciones observables y objetivos específicos del periodo de adaptación
    Como tuvimos la oportunidad de mencionar anteriormente, los bebés y niños pequeños, al verse separados de sus padres, pueden experimentar niveles altos de ansiedad durante sus primeros días en la escuela infantil. Las emociones que suelen generarse en ellos en aquellos momentos suelen ser la tristeza, la rabia, el miedo, y una fuerte sensación de desamparo. Aquello puede traducirse por manifestaciones observables, presentes principalmente en los primeros días tras la entrada al centro, y cuya intensidad suele ir disminuyendo a medida que el niño se va adaptando. Una de las manifestaciones más comunes es el llanto, sin que la ausencia de éste constituya sin embargo una señal de adaptación. Efectivamente, resulta frecuente poder observar a niños que no lloran pero en los cuales se puede notar un aislamiento o una ausencia de participación en las actividades o rutinas del centro, lo que constituye manifestaciones de la falta de adaptación del niño al nuevo medio.
    Durante el periodo de adaptación, puede resultar frecuente que el niño presente perturbaciones del sueño, en casa (como insomnia o un mayor cansancio).

    Los objetivos propios del bebé y del niño durante el periodo de adaptación serán por consiguiente:

    EMOCIONALES Y AFECTIVOS
    El bebé o niño de nuevo ingreso debe asimilar y superar la ausencia temporal de sus cuidadores, y conseguir gestionar las emociones generadas por esta separación y por la inmersión en este nuevo entorno. Por otra parte, debe aprender a conocer a los educadores del centro e ir creando progresivamente un vínculo afectivo y de confianza con aquéllos.

    EDUCATIVOS
    A medida que transcurren los días, el pequeño debe familiarizarse y adaptarse al nuevo medio en el cual se encuentra inmerso: explorándolo poco a poco, a su ritmo, y descubriendo los materiales y lugares que lo componen. Debe además ir adaptándose a las rutinas y a las actividades diarias del centro, adquiriendo progresivamente nuevos hábitos gracias a este proceso adaptativo, y desarrollando paulatinamente su autonomía.

    SOCIALES
    La entrada en el centro supone compartir este nuevo entorno con otros bebés o niños. Un objetivo central del periodo de adaptación consistirá para el niño en establecer un primer contacto con sus otros compañeros del centro, para poder a continuación compartir e interactuar regularmente on ellos, desarrollando así su sociabilidad.

    Para ayudar a los pequeños a alcanzar aquellos objetivos, los educadores del centro desarrollarán una función de acompañamiento individualizado del bebé o del niño durante todo su periodo de adaptación, facilitando su acercamiento progresivo al nuevo entorno, a las dinámicas del centro y al resto de sus compañeros.

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  • Objetivos específicos del equipo profesional del centro durante el periodo de adaptación
    Para proporcionar un acompañamiento individualizado de calidad a cada uno de los pequeños que descubren la escuela infantil por primera vez, los educadores deben a su vez pasar por un periodo de adaptación, durante el cual su actuación suele basarse principalmente en la observación y responder a una serie de criterios y objetivos específicos, propios de aquella etapa. Dichos objetivos pueden recogerse sucintamente según la clasificación siguiente:

    DIAGNÓSTICOS
    Los educadores deben realizar un diagnóstico inicial de la situación y de las caracterísiticas de cada niño, gracias a una lectura y análisis cuidadoso de la información proporcionada por la entrevista realizada con la familia antes del inicio del periodo de adaptación (respecto a los hábitos del bebé o del niño, a sus posibles antecedentes médicos, a su personalidad y a cualquier información complementaria que la familia consideró necesario aportar)

    OBSERVACIONALES
    El objetivo principal de los educadores durante esta etapa debe consistir en ir conociendo a los bebés y niños de nuevo ingreso, observando con minuciosidad sus actitudes y hábitos (alimentarios, de vigilia y sueño...) durante los primeros días en el centro. Por otra parte, la observación cuidadosa de las reacciones de cada niño frente a la ausencia de sus padres, frente al nuevo medio y a sus nuevos compañeros, permite orientar de manera adecuada el acompañamiento individual de cada niño.

    PEDAGÓGICOS
    Los objetivos educativos durante el periodo de adaptación consisten en dar respuestas educativas adecuadas a las particularidades de cada niño, propiciando su familiarización con el nuevo entorno y con las rutinas del centro. Los educadores deben además cuidar de proponer actividades que mantegan el interés y la concentración del niño, y que favorezcan la progresiva aparición de interacciones entre los pequeños.

    ACTITUDINALES, EMOCIONALES Y AFECTIVOS
    Los niños son muy permeables y suelen captar fácilmente las emociones ajenas. Por aquella razón, los educadores del centro deben tratar de controlar su propio nerviosismo, adoptando una actitud positiva y tranquilizadora. Deben además demostrar paciencia y comprensión frente al proceso de adaptación del niño, transmitiéndole confianza y seguridad. Aquellos primeros contactos entre el educador y el niño sentarán las bases para la instauración progresiva de un vínculo de respeto y confianza mútua entre ellos.

    COMUNICATIVOS
    La comunicación es uno de los componentes clave de todo proceso educativo, y por aquella razón los educadores deben establecer y mantener una buena comunicación con el bebé o el niño, desde el inicio del periodo de adaptación y durante toda su estancia en el centro. Aquella comunicación abierta y regular debería por consiguiente basarse en la escucha activa y en la expresión de las emociones, sentimientos y afectos. Por otra parte, resulta imprescindible que el educador asegure una comunicación regular y eficiente con los padres acerca del proceso de adaptación de su hijo o de toda información u observación valiosas que considere necesario transmitir. Informar adecuadamente a los padres antes, durante y al finalizar el periodo de adaptación permite instaurar una relación de confianza con aquéllos, necesaria a la buena adaptación del niño al nuevo ambiente escolar. Por otra parte, resulta interesante que los profesionales del centro puedan proporcionar asesoramiento educativo a los padres que lo necesiten, resolviendo posibles dudas o sugiriéndoles recursos adecuados para las diversas problemáticas expuestas.

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  • Objetivos específicos de los padres y madres durante el periodo de adaptación

    Como su hijo y los profesionales del centro, los padres y madres deben a su vez experimentar un periodo de adaptación durante el cual es posible y probable que lleguen a sentir nerviosismo o tristeza. Resulta natural que el hecho de confiar a su hijo o hija en edades tempranas pueda generar inquietud, y por aquella razón nos proponemos en este artículo exponer a los padres y madres los objetivos específicos que deberían tratar de cumplir durante el periodo de adaptación de su hijo, para agilizar este proceso en la mayor medida posible y experimentar progresivamente una sensación de mayor tranquilidad y confianza hacia el centro. Se proporcionarán por otra parte, a continuación, recomendaciones prácticas para la adaptación de su papel educativo a este contexto, y recursos útiles pudiendo ser utilizados en el hogar, para reforzar la acción de los profesionales del centro.

    El periodo de adaptación en la escuela infantil

    Aquellos objetivos son los siguientes:

    ACTITUDINALES
    Resulta muy importante que los padres se involucren en la mayor medida posible en el proceso de adaptación de su hijo: así, acciones simples - como planear una visita de la escuela infantil con él antes del inicio de este periodo, o participar en las actividades propuestas por el centro – suelen dar grandes beneficios a continuación, y facilitar la adaptación del pequeño a su nuevo entorno. Otras acciones beneficiosas pueden ser el hecho de ayudarles a adaptarse a sus nuevos horarios, acostándolos por ejemplo más temprano o facilitando su adormecimiento gracias a la lectura de un cuento a la hora de dormir. Por otra parte, puede ser importante que los padres ayuden al niño a elegir un objeto transicional que pueda llevar consigo a la escuela: se trata de un objeto con una importante carga afectiva que le proporcionará apoyo y seguridad durante sus horas en la escuela. Se puede tratar por ejemplo de un muñeco, peluche o trapo.

    EMOCIONALES Y AFECTIVOS
    La dimensión afectiva y emocional constituye uno de los elementos más importantes durante este proceso, ya que el niño, al estar separado de sus padres durante las horas pasadas en el centro, necesitará mayores demostraciones de atención y afecto en casa, durante el periodo de adaptación: los padres y madres deberían por consiguiente tratar de pasar momentos de calidad con su hijo antes y después de la escuela. Por otra parte, resulta necesario que gestionen adecuadamente sus propias emociones: sentir tristeza o inquietud es natural, pero resulta importante tratar de no transmitirle aquellas emociones al niño, sino al contrario, ayudarle a construir sentimientos de confianza y de seguridad hacia la escuela. Adoptar una actitud positiva ante la situación no significa sin embargo inhibir o negar las emociones y las dificultades que el niño sentirá probablemente en los primeros días en el centro. Explicarle simplemente que en un principio podrá experimentar emociones como la tristeza o el miedo le ayudarán, cuando esté en el centro, a entender sus emociones y a gestionarlas más adecuadamente. Para abordar las emociones y la situación singular de la entrada a la escuela infantil, existen múltiples recursos educativos pudiendo ser utilizados. Por aquella razón, decidimos crear una maleta pedagógica reuniendo aquellos recursos útiles, que estará disponible para padres y madres en este blog próximamente.

    COMUNICATIVOS
    El respeto de las emociones propias y de las emociones de su hijo debe llevar a los padres y madres a adoptar una comunicación abierta y regular con éste - independientemente de su edad – animándole a hablar de la escuela, de las actividades que realizó, de sus impresiones y emociones. Si el bebé todavía no ha desarrollado el lenguaje, es muy beneficioso para él sin embargo que sus padres le hablen de la escuela, ya que la comprensión precede al lenguaje y que el bebé percibe muchos elementos de la comunicación desde muy temprana edad (gracias por ejemplo al tono y a las modulaciones de la voz, o a las emociones transmitidas durante el acto comunicativo). Mantener una conversación con el bebé presenta siempre grandes beneficios, pero resulta aún más importante durante este periodo, ya que el pequeño necesita sentir en mayor medida la presencia, la atención y el afecto de sus padres, de los cuales ha estado separado durante las horas pasadas en el centro.

    Resulta además muy importante que previamente a la entrada al centro, los padres hayan explicado a su hijo de manera clara y concisa en qué consistía la escuela infantil, ofreciéndole explicaciones sencillas respecto a la separación (unas explicaciones que deberían ser repetidas siempre que el niño manifestase aquella necesidad). La preparación previa del niño para su entrada a la escuela infantil puede ser facilitada por la utilización de recursos específicos desde el hogar, que se presentarán en este blog en una maleta pedagógica estructurada.

    Por otra parte, el establecimiento y mantenimiento de una buena comunicación entre los padres y los profesionales del centro ayudará al niño a sentirse en confianza con aquéllos, a la vez que facilitará una actuación profesional efectiva de los educadores.

III. Recomendaciones prácticas para los padres y madres

Aparte de las directrices pedagógicas anteriormente expuestas, resulta necesario aportar algunas recomendaciones pedagógicas prácticas que facilitarán la adaptación del pequeño.

Se recomienda:

  • Seguir las recomendaciones del equipo profesional del centro (puntualidad, ropa marcada, ropa comoda...)
  • Tratar de que sean exclusivamente el padre, la madre o el tutor legal quienes lleven y recojan al niño en la escuela, durante todo el periodo de adaptación
  • En la medida de lo posible, no interrumpir el periodo de adaptación (ausencia del niño, vacaciones...)
  • Respetar el ritmo de adaptación propio del pequeño, sin agobiarle ni compararle a otros
  • Evitar absolutamente frases inhibidoras de las emociones del niño (« Los niños mayores no lloran »)
  • Al contrario, normalizar las emociones del niño y de los demás niños (« Lloran porque echan de menos a sus mamás. Es normal que se sientan así. Poco a poco se sentirán mejor y dejarán de llorar »)
  • Sobre todo, no asustar a los niños ni amenazarlos con la escuela o con el educador: al contrario, transmitirles una imagen positiva y real, sin idealizarla.
  • Manifestar cariño y afecto, sin sobreprotección (ya que dificulta el proceso de adaptación del niño)
  • Cada día, despedirse claramente del niño, sin alargar las despedidas pero asegurándonos de que el niño nos ha visto despedirnos

Fanny Auriau
Graduada en pedagogía; actualmente cursando el máster de Atención Temprana de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Fuentes bibliográficas

  • BOWLBY J.. (1953). Child care and the Growth of Love. Londres: Penguin Books.
  • SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, E. (2007). Tesis doctoral: El periodo de adaptación en la escuela infantil.Granada: Universidad de Granada
  • ORTELLS RENAU, T. (1992). Vamos a la escuela: periodo de adaptación. Valencia: Consejería de Cultura, Educación y Ciencia.
  • GÓMEZ MAYORGA, C. (2004). La conquista del espacio. El periodo de adaptación. Infancia: educar de 0 a 6 años, 85, 18-23
  • GONZÁLEZ, R., AVILA, E., ROSALES, G., SOTO, M., MARRERO, R.C., ARTILES, C., y HERNÁNDEZ, C. (1998). El periodo de adaptación. Cuadernos de Pedagogía, 266, 15-18
  • SHAFFER, D. (2002). Desarrollo social y de la personalidad. Madrid : Thomson

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Pedagogía

¡Bienvenidos al nuevo curso escolar 2016-2017!

Estimadas familias,

Nos encontramos en la semana de inicio del nuevo curso 2016-2017, y es un buen momento, ahora que estamos con las fuerzas y ánimos reforzados después de las vacaciones estivales, volver a introducirnos en nuestro día a día familiar y laboral más cotidiano, pero sin dejar de lado esa parte tan importante que nos afecta de lleno como es la educación de nuestros hijos.

Una mejor educación para nuestros hijos pasa por una reeducación de los adultos (profesionales de la educación, padres y madres, … y toda la sociedad en general) si queremos realmente que nuestros hijos sean felices y contribuyan de manera global a crear una mejor sociedad en el futuro.

Os invitamos, desde Sus Pequeños Pasos, a leer este artículo que no tiene desperdicio, y que es aplicable al Profesor Mentor (fundamental), pero también al Padre-Mentor, a la Madre-Mentor, a los Abuelos Mentor, a los Amigos-Mentor... Se trata de crear conciencia social en la importancia de un cambio dentro de las pedagogías aplicadas.

¡Bienvenidos al nuevo curso escolar 2016-2017!

Joana Gomariz

La acción educativa como compromiso ético

Educational action as ethical engagement

José Antonio Ibáñez-Martín,
Universidad Internacional de La Rioja

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Pues bien, teniendo en cuenta las circunstancias actuales, ¿Qué podríamos decir al profesor que quiere comprometerse con su trabajo, a quien ve su labor como un servicio a los demás, como una acción que más tiene valor que precio, pues a través de ella no solo quien la realiza se plenifica, sino que a la vez se promueve el desarrollo de los jóvenes, dándoles apoyo, guía y consejo en su apertura al mundo adulto? De manera aforística, presentaré diez recomendaciones que considero hoy deben ser consideradas.'

  1. El profesor mentor ha de tomar conciencia que su formación no puede limitarse al aprendizaje de la materia ni ha de contentarse con unos conocimientos didáctico-técnicos para ser más eficaz en la transmisión de tales conocimientos. El saber más importante del profesor es descubrir que su trabajo es un quehacer agible orientado a promover el mejor modo de ser persona y a ayudar, prudencialmente, a los alumnos a descubrirlo y a vivirlo, primero mediando la enseñanza de las materias que tenga encomendadas. Todo profesor, también quien piensa que sólo se le paga por enseñar matemáticas, debe ser consciente que está llamado a ser un profesor de humanidad, como decía Gusdorf (1969).
  2. El mentor ha de ayudar al alumno a que establezca prioridades en su vida. Esas prioridades han de evitarse que se organicen simplemente teniendo en cuenta las modas del momento. Hoy se cree que no es nadie quien no es rico y famoso: es preciso señalar que no es posible que todos lo seamos y, además, la experiencia de la vida lleva a darse cuenta que muchas veces quienes lo son tienen una vida muy desdichada.
  3. Algunos piensan que ser maestro significa dominar o adoctrinar al estudiante y, rechazando ese comportamiento, han de sentir su misión como facilitadores de las iniciativas de sus alumnos, acompañantes de su camino. Pero con ello equivocan su papel, pues si es necesario rechazar todo adoctrinamiento también lo es abandonar a sus alumnos ante una libertad sin referentes, que termina en el nihilismo.
  4. El profesor mentor debe evitar magnificar la importancia que para cada ser humano tiene su grupo social originario, en el que crece. Nadie duda de la relevancia del medio social, pero sería patético que el profesor pensara que el horizonte cultural de sus estudiantes nada tiene que ver con la escuela sino con el nivel socioeconómico de donde provienen, pues esto significaría que cualquier tipo de esfuerzo, ya fuera de profesores o estudiantes, sería irrelevante. La esperanza de una vida mejor, una vida examinada y lograda, para el alumno, quedaría así arrebatada, olvidando el profesor que, especialmente ante los alumnos que provienen de los grupos sociales menos favorecidos, es él quien debe « sacar de ti tu mejor tú. Ese que no te viste y que yo veo » (Salinas, 1982).
  5. La madurez intelectual que se busca en los estudiantes exige del profesor mentor que evite dar la impresión de que busca que el alumno memorice unos contenidos. De lo que se trata es que «las verdades ignoradas pasen a ser no sólo conocidas, sino también sabidas, es decir, basadas, fundamentadas, en las que ya se poseen. De lo contrario, no se produce ciencia, pues la ciencia requiere la demostración, la prueba lógica que hace ostensible el nexo entre la conclusión y sus principios». (Millán-Puelles, A. 2013, 300).
  6. Junto con la madurez intelectual hay que interesarse por la madurez moral. Toda institución educativa debe tener un ideario donde se precisen las grandes metas morales que la comunidad educativa tendrá en el horizonte. Los procedimientos para fijar este ideario podrán ser distintos, pero siempre deben poder someterse a la razón pública y estar orientados por el objetivo de que sirvan de catalizador para que los estudiantes alcancen una unidad sapiencial.
  7. De alguna forma, esa unidad sapiencial se encuentra en la definición clásica del maestro como vir bonus peritus dicendi. El profesor mentor debe ser perito en el decir, debe saber lo que explica. Pero, junto a ello, ha de ser vir bonus, un hombre bueno, lo que significa dos exigencias. Primera, tomar conciencia de que al profesor mentor no se le pide sólo una competencia técnica, sino que, ante todo, se espera de él un compromiso con el bien, una integridad y honestidad tanto en su actividad magisterial como en su vida privada, evitando aquellos comportamientos inadecuados que obstaculizan el desarrollo de los alumnos, especialmente si comprometen lo señalado en el ideario.
      
    hablando sobre emociones en la clase de francés
    hablando sobre emociones en la clase de francés
  8.   La Carta al Padre (Kafka, 1976) ha de llevarnos a afirmar que, por muy eficaz que en algunos casos pudiera ser la conducta contraria, los educadores deben evitar maltratar a los alumnos, descalificarles, insultarles. La aceptación incondicional por el educador a pesar de los errores que el educando cometa, mueve de forma importante al educando a esforzarse por actuar de un modo más digno. Más aún, la confianza–sobre la que hay interesantes aportaciones de Fukuyama (1998) y de Bryk (2002) – y las mutuas expectativas facilitan la superación y el cumplimiento de los deberes personales y sociales.
  9. Obviamente la relación con los estudiantes debe alcanzar una intensidad que antes no tenía. Los profesores mentores deben tener una relación personal, una cercanía, una acogida, orientada a facilitar la madurez intelectual y moral del estudiante. Esto no es sencillo y quizá sólo se consigue cuando hay un amor de benevolencia a los estudiantes.
  10. El profesor mentor tiene que pensar en ayudar a crecer al estudiante, que quizá terminará desarrollando su personalidad por lugares muy distintos de los que el mentor proponía. Pero atender a la individualidad de los estudiantes lleva también a modular el ritmo y la exigencia que se debe tener con cada uno, lo que obliga a hacer dos reflexiones:
    • La primera se refiere a los rezagados. Es oportuno tener presente algunos testimonios históricos que muestran cómo un procedimiento de destrucción ha sido llevar a un grupo a una fuerte velocidad. En este sentido, es significativo leer la táctica de exterminio seguida por los turcos en mayo de 1915 contra los armenios cristianos del pueblo de Zeitun, a los que se obligó como cuenta Werfel (2003) a cambiar de residencia, llevándoles andando de un pueblo a otro, hasta que ese rio humano fue desapareciendo, al irse muriendo poco a poco todos sus miembros, quedando al final cinco personas, que consiguieron sobrevivir.
    • La segunda, muy distinta, se refiere a la experiencia de no pocos padres que ven con desolación cómo sus hijos con altas capacidades pierden toda motivación en la escuela al aburrirse ante un ambiente intelectual falto de cualquier estímulo, llegando algunos a dejar los estudios, también por el aislamiento social que sufren en clase. Saber plantear horizontes de grandeza a quienes son capaces de ellos es una estupenda manifestación de humildad y de servicio. No tengo ninguna duda que cumplir este decálogo puede originar algunos sacrificios.
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Articulo completo: La acción educativa como compromiso ético / Educational action as ethical engagement de José Antonio Ibáñez-Martín, Universidad Internacional de La Rioja.