ABC de la psicología infantil
15 Febrero, 2016
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Escuela de Padres - Sus Pequeños Pasos

Esta entrada está dedicada al primer taller que como ya sabéis se realizó a finales de enero. Personalmente me gustó mucho conocernos y ponernos cara a los que estamos habitualmente al otro lado del blog. Espero que los papás también disfrutaran de la experiencia, que os resultara amena y sobre todo útil. Espero vuestro feedback y sugerencias!

Me gustaría refrescar los principales conceptos que vimos en la sesión. En el taller comentamos como en ciencias sociales, en ciencias de la salud y en psicología, a diferencia de las ciencias puras como las matemáticas, la física, etc., las relaciones entre las variables no siguen un patrón fijo determinista, las cosas no son dos y dos son cuatro, ya que existen multitud de variables implicadas y la ecuación se complica. Es por eso que no se hablan de causas si no de factores de riesgo, que suponen un aumento de la probabilidad de ciertas consecuencias (si bien no es determinista). Esto no quiere decir que la psicología no sea una ciencia o que no merezca la pena estudiar cómo se relacionan las variables. Simplemente, al igual que todos podremos citar a alguien que conoce a alguien que “ha fumado toda la vida y ha vivido hasta los 90 años y tan sano”, se ha demostrado que el consumo de tabaco es un factor de riesgo que incrementa la probabilidad de cáncer y la mortalidad. SI bien no es determinista, tampoco es una relación que haya que ignorar. De igual manera, ciertos estilos educativos se ha demostrado que se relaciona con distintos problemas en los niños.

En la sesión aprendimos a identificar los 4 estilos educativos, que se forman en función de dos dimensiones: el grado de afecto y el grado de control exigencia. Creo que resultó enriquecedor pensar qué estilo educativo tuvieron nuestros padres con nosotros, que nos gustaría replicar y qué cosas nos gustaría hacer de manera diferentes. Cada uno de los estilos educativos se relacionan con unas consecuencias para nuestros hijos (“se relacionan” no quiere decir “causan”; pero sí aumentan el riesgo).

  • El estilo educativo autoritario. Se caracteriza por alta exigencia/ control y bajo afecto. Los padres autoritarios son muy exigentes y severos y suelen ser fríos y distantes. Este estilo no es adecuado porque se relaciona con un aumento de la irritabilidad, la ansiedad y la auto-exigencia y baja autoestima en los niños.
  • El estilo educativo permisivo, al contrario que el autoritario, tiene baja auto-exigencia y alto afecto. Los padres no establecen límites ni normas claras, todo está permitido, ni les exigen comportamientos adecuados a las situaciones. Este estilo no adecuado ya que aumenta el riesgo de que el niño sea más impulsivo, dominante, rebelde, con problemas de conducta, bajo auto-control y baja-autoestima.
  • El estilo educativo pasivo/ negligente. Es sin duda el peor de todos porque tiene ambas dimensiones bajas. Es un tipo de maltrato por omisión (negligencia). Los niños pueden buscar modelos inadecuados para suplir a sus padres ausentes, y se relaciona con inseguridad y muy mala autoestima.
  • El estilo democrático con autoridad. Es el estilo educativo más adecuado, como muy bien detectasteis en la sesión, ya que los padres tratan con afecto, pero no por eso dejan de poner límites y normas. Los niños suelen ser más autónomos, seguros, cooperativos, con mayor autocontrol y autoestima.

En segundo lugar tratamos diferentes técnicas de modificación de conducta, de eficacia probada para DISMINUIR conductas inadecuadas, entre ellas la técnica de modelado (imitación y aprendizaje vicario), tratar el mal comportamiento como excepción y no como la regla, (no etiquetar ni estigmatizar), la extinción, el tiempo de reflexión (tiempo fuera o “la silla de pensar), retirada de privilegios (o castigo negativo/coste de respuesta), dejar que las consecuencias naturales de la conducta siga su curso y que sea el medio el que le diga su respuesta ha sido adaptativa, reparar el daño (restitución)… es importante destacar que si bien todas las técnicas han demostrado científicamente su eficacia, y que por tanto es bueno conocerlas, y tener un repertorio más amplio entre los que elegir, también hay que tener en cuenta las diferencias individuales, ya que a algunos niños y algunos papás les funcionarán más unas que otras. Por otro lado no hay que olvidar que una cosa es la teoría y otra muy diferente la práctica, y a veces algunas técnicas aparentemente fáciles como la extinción, pueden tener muchas dificultades a la hora de aplicarse, y es bueno contar con la ayuda de un profesional que supervise si realmente estamos aplicando la técnica correctamente. Es importante saber “el prospecto”, con las contraindicaciones (conductas que no hay que ignorar como las auto o hetero-agresiones), los “efectos secundarios” (en un primer momento la extinción provoca un incremento de la conducta aunque sea una técnica para eliminar conductas), las técnicas con las que se tendrían que combinar (refuerzo de conductas alternativas); y cómo si no se aplica correctamente podemos estar aplicando una técnica totalmente opuesta (refuerzo intermitente), que conseguirá lo contrario que la extinción. Por último entre las técnicas de modificación de conducta para eliminar conductas inadecuadas, hablamos del castigo físico y como está TOTALMENTE desaconsejado, y que no hay que confundir con disciplina.

En tercer lugar vimos diferentes técnicas de modificación de conducta para INCREMENTAR conductas adecuadas, principalmente el refuerzo (más el refuerzo social o el de actividad, que el material), moldeamiento, economía de fichas y el tiempo especial.

Para finalizar, en último lugar vimos unas pautas generales sobre cómo realizar una comunicación de manera más efectiva, y un resumen de lo que podrían ser los “diez mandamientos” generales o reglas de oro a seguir. En próximas entradas entraremos más en profundidad a recordar esos aspectos. Y también se tratarán algunos temas que surgieron durante la sesión y que preocupaban a algunos de los papás: pautas de higiene del sueño, movimientos estereotipados y celos ante la llegada de un hermano menor.

Dra. Ariadna de la Vega Castelo

 

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